Enviado por: Rafa (Diario de Sevilla) http://www.diariodesevilla.com/diariodesevilla/cartas_al_director.asp?idart=1377343&idcat=1169#anchor0
En esta carta al director enviada por Antonio Canales, artista, nos muestra qué circunstancias pueden -según él- considerarse atenuantes para conducir sin carnet y hablando por el móvil.
(Diario de Sevilla) http://www.diariodesevilla.com/diariodesevilla/cartas_al_director.asp?idart=1377343&idcat=1169#anchor0
Siento haber abierto erróneamente al anterior tema sin título ni autor.
Enviado por: David La verdad es que me cuesta entender los temas legales: este hombre condujo sin tener la licencia de conducir ya que ni siquiera se había examinado del práctico, lo detienen y según la ley su infracción acarrea la imposibilidad de obtener la licencia de conducir en un año, sin embargo al final de la carta afirma que ya tiene licencia ¿?.
Otro caso de un famoso que no tiene nada que ver es el de Fernando Martín, no comprendo como pudieron poner el nombre de un estadio a ese chico, por lo poco que recuerdo creo dejó muy malherido o mató al chico contra el que se estrelló, en fin.
Enviado por: JEAN Ya no nos sorprende semejantes actuaciones y declaraciones de los personajes publicos, que piensan que tambien en el tráfico se lo tiene todo"permitido". La ley es igual para todos, por cierto os habeis dado cuenta que los coches oficiales en las autopistas no respetan la velocidad. Cuando reclamamos convivencia es para proteger la vida.
Enviado por: geg grisham Asociación Víctimas del Turismo Junio, 2005
El año pasado los “accidentes” de tráfico en España provocaron cinco veces más víctimas que ha producido el terrorismo convencional durante los últimos 50 años. Aproximadamente cinco mil víctimas mortales y lesionados graves cada año comparado a los aproximadamente mil víctimas de ETA en toda su historia. Ojalá las víctimas de coches-sin-bomba fueran tan pocos como las de coches-bomba.
A las víctimas de coches-bomba utilizados por el terrorismo convencional se las respetan y así mismo a sus familiares. Sin embargo, los que hemos perdido seres queridos por los coches-sin-bomba estamos continuamente indignados por la propagación de las mismas actitudes y comportamientos que han provocado su muerte.
En los medios no se promociona el uso de los coche-bomba pero sí el uso prepotente y agresivo del coche-sin-bomba. Los anuncios de los fabricantes de vehículos están generando cinco mil víctimas al año y ningún cuerpo legislativo o judicial hace nada al respecto. Salvo alguno que otro “spot” de la D.G.T., pidiendo prudencia a los conductores, hay centenares de anuncios glorificando a coches deportivos y todo terrenos aterrorizando los espacios urbanos tanto como naturales. Incluso en las mismas cadenas estatales de televisión.
También el deporte de motor sirve de exaltación a este terrorismo empresarial. El piloto español campeonato de Formula 1, (sin mencionar su nombre) ha sido hasta homenajeado por los propios reyes de España como héroe nacional. Los reyes hacen héroes de los fundadores de futuros suicidas asegurados para seguir aterrorizando las vías públicas e indignando los millones de afectados. Mientras tanto, en el Congreso, se debate sobre el respeto de un puñado de víctimas del terrorismo convencional.
Según la imagen que los fabricantes de coches, todo-terrenos, combustibles, etc. presentan en sus anuncios; la vía pública es más bien privada y las calles y carreteras circuitos de velocidad. Desde su infancia la juventud está siendo inducida a confundir lo público con lo privado, el derecho con el privilegio y el transporte con el deporte. No es de extrañar que los coches-sin-bomba en España matan a más que los coches-bomba en Irak. Tampoco sorprende que haya tantos jóvenes velocinómanos en las cárceles.
Tampoco hace falta ser embestido o atropellado para ser víctima o afectado por la situación. Igual que el terrorismo convencional es un medio con el fin de coartar la voluntad del pueblo, los fabricantes de coches han conseguido arrebatar las calles y carreteras de la ciudadanía y poco a poco hemos ido abandonando la vía y el espacio públicos a ellos. En este caso el terrorismo ha ganado la guerra y impone su voluntad al resto de la sociedad convirtiendo nuestras calles en suyas.
Los niños no pueden jugar en la calle porque sus padres quieren más a sus coches. Incluso en los pueblos más pequeños y antiguos la situación es igual o peor debido a las calles estrechas, muchas veces sin aceras, o si las tienen están utilizadas para aparcar los coches.
Las grandes ciudades están siendo transformadas en “cochedades”. Madrid por ejemplo gasta más en infraestructura para la proliferación de coches-sin-bomba que en todo el resto de su presupuesto municipal. Y aunque los metros se consideran infraestructura alternativa al transporte privado en realidad su único motivo es el de posibilitar la proliferación de más coches en la superficie. Si no fuera así estaríamos construyendo tranvías y no metros y podríamos utilizar transporte público sin tener que someternos a estos infiernos subterráneos como topos.
Un tramo de metro cuesta veinte veces lo que valdría el mismo tramo de tranvía. Y los tranvías se utilizan sin necesidad de estaciones de correspondencia, túneles peatonales o escaleras, mecánicas o no. Lo que pasa con el tranvía es que no puede coexistir con el “cochecismo”. Los tranvías son para las ciudades y los metros son para las “cochedades”. Nota:(debido a la probabilidad de algún atentado importante dentro de un metro en un futuro cercano no es aconsejable ampliar estos o construir nuevos ya que una vez que haya producido nadie se atreverá a volver a meterse en estas galerías subterráneas.)
El conductor, sobre todo el joven, tiene la tendencia de engancharse a la velocidad y en muchos casos acaba adicto a ella o “velocinómano.” Hay numerosos casos de éstos cumpliendo sentencias en cárceles españolas debido a repetidas infracciones y/o víctimas mortales. Pero, ellos son en su mayoría inocentes. Los culpables son los fabricantes de estos vehículos, (cada vez más grandes, potentes y supuestamente más seguros) quienes a la vez generan el abuso prepotente de estas armas letales potenciales. Y las familias de las víctimas destrozadas reciben ridículas compensaciones de las empresas aseguradoras.
La A.V.T. pretende unir estos velocinómanos encarcelados con las familias de sus víctimas en un intento de establecer entendimiento y reconciliación entre ellos y juntos procesar al fabricante. Tanto el velocinómano como el atropellado son en realidad víctimas mientras que el verdadero responsable del “accidente-atentado” es el fabricante.
La A.V.T. colabora con otros colectivos y oenegés particularmente relacionados con la ecología y la mujer maltratada. Por un lado los ecologistas están indignados por la absoluta falta de respeto al medio ambiente y la grosera promoción del despilfarro de recursos y contaminación contradictoria a toda política medio-ambiental, sanitaria y de seguridad del estado español y la unión europea. Por otro lado las mujeres maltratadas sienten indignadas por la “sexopublicidad” que explota la imagen de la mujer como otro objeto más de consumo igual a la par del coche deportivo.
Si usted está interesado en la A.V.T. por favor no dude en ponerse en contacto con nosotros.