Enviado por: Victoriano Mis respetos hacia todos los que sufren: Las personas tienden a asimilar la pérdida de un ser querido de diferentes formas. Para algunos la experiencia les sirve como oportunidad para el crecimiento personal, a pesar de ser un momento difícil y doloroso. No existe una forma correcta de asimilar la muerte. La forma en la que una persona en particular manifiesta su pena dependerá mucho de su personalidad y de la relación que tuvo con el fallecido. La manera en la que una persona asimila el pesar está afectada por su propia experiencia con el cáncer, la forma en que se desarrolló la enfermedad, las características culturales y religiosas del individuo, la forma en que afronta situaciones difíciles, su historial de salud mental, los sistemas de apoyo a su disposición, y su estado económico y social.
Con frecuencia los términos pesar, pena y duelo se usan indistintamente, cuando en verdad tienen significados diferentes.
La pena es el proceso normal de reacción ante la pérdida. Se puede sentir pena ante la pérdida física de una persona (como en la muerte) o en respuesta a pérdidas de tipo social o simbólicas (como la pérdida de un trabajo o un divorcio). En todo tipo de pérdida la persona siente que se le ha quitado algo. A medida que una familia atraviesa este proceso que es la enfermedad del cáncer, pasa por muchas pérdidas, y cada una de ellas desencadena su propia reacción de pena. La pena se puede sentir como una reacción mental, física, social o emocional. Las reacciones mentales pueden incluir la rabia, la culpa, la ansiedad, la tristeza y la desesperación; las físicas pueden incluir problemas para dormir, cambios en el apetito, trastornos físicos o dolencias; y las sociales pueden incluir los sentimientos que se tengan por tener que cuidar a otros en la familia, el encontrarse con amigos o familiares, o el regreso al trabajo. Al igual que con el pesar, el penar dependerá de la relación que se tuvo con la persona fallecida, las circunstancias que rodearon la muerte, y el grado de apego con el difunto. La pena puede ser descrita como una combinación de problemas físicos, pensamientos constantes sobre la persona fallecida, culpa, hostilidad, y un cambio en la forma en que se actúa normalmente.
El pesar se produce cuando alguien ha sufrido una pérdida y experimenta duelo y dolor. El tiempo que dura este estado va a depender de lo apegado que estaba el individuo a la persona fallecida, y el tiempo que duró la espera del desenlace.
El duelo es un proceso mediante el cual la persona se adapta a la pérdida y consiste en una reacción cultural ante una pérdida. El duelo incluye el proceso de incorporar la experiencia de la pérdida en la vida de la persona, y se ve influenciado por costumbres culturales, rituales, y las reglas sociales sobre como lidiar con la pérdida.
El proceso de penar es el proceso que el doliente debe de completar antes de reintegrarse a la vida normal. Estas actividades incluyen liberarse de los lazos con la persona fallecida, readaptarse a un mundo donde esa persona ya no existe, y establecer nuevas relaciones. Liberarse de los lazos con la persona fallecida significa que uno debe enfocar en otro punto la energía emocional que invertía en la persona que ha perdido. Esto no quiere decir de ninguna manera que haya dejado de amar al ser desaparecido o que lo haya olvidado, sino que el doliente necesita dirigirse a otros en busca de satisfacción emocional. El doliente tendrá que modificar sus roles, identidad y habilidades para adaptarse a un mundo donde el fallecido ya no está, concentrando en otras personas o actividades la energía emocional que antes dedicaba al fallecido.
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Enviado por: Maria. Hablas de la pena y del duelo de una forma profesional. La teoría siempre es muy facil, pero no tiene nada que ver con la realidad. Solo lo puede entender quien ha sufrido lo mismo, porque nadie se puede poner en el lugar de quien lo sufre, ni entenderlo, ni acercarse a su dolor. Creo que hablas de la pérdida muy a la ligera, como diciendo "a rey muerto, rey puesto", o "invéntate una nueva vida sin él", o "cúrate del dolor y empieza una nueva vida desde cero". Te puedo asegurar que esto es imposible. A lo único que se puede aspirares a convivir con el duelo. Esto es algo que no se supera, porque no se puede superar desde el momento en que no se puede recuperar la persona que has perdido. Solo se aprende a convivir con una enfermedad crónica, la tristeza.
Enviado por: vane maria te doy toda la razon del mundo yo estoy harta de q me digan el de alli ya no va a volver, tienes q hacer tu vida q eres joven tienes 28 años, te tiene q hacer a la idea, pues ya me la hare cuando pueda JODER pero era mi marido desdel os 17 años con el q quieren q me vaya de fiesta por ahi como si no hubiera ocurrido nada, q olvide lo pasado todo el q habla es porq no lo ha vivido yo tambien era de las q le decia a mi maridoPaco el q pierde es el q se va el tiempo lo cura pero lo decia teniendolo a el a mi lado y paseando a nuestros perros ahora digo q el tiempo tarda mucho en curar yo mañana hara 4 meses y estoy igual de desesperada q el primer dia y muerta en vida asi q Paco q equi vacada estba la q he perdido he sido yao amor mio.
Enviado por: Victoriano Flores A la atención de María y Vane, deciros que con mi mensaje quería trasladaros unas palabras pensando en positivo, es decir, para salir de esa oscuridad, hay que abrir nuevos caminos parcipando en el día a día sin dejar de mirar atrás pero firmes hacia adelante, en caso contrario sería pensar en negativo y eso no ayuda a salir de la soledad, de la tristeza sino más bien nos imposibilita, nos bloquea y nos cierra ventanas sin ver más allá de lo que tenemos y no queremos ver. Si con estas palabras doy un aire de positividad me doy por satisfecho. Un cordial saludo.