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El conductor que provocó la muerte de cuatro jóvenes no irá a la cárcel
Enviado por: Jesus del DM de 25/01/05
El conductor que provocó la muerte de cuatro jóvenes no irá a la cárcel Dos años y medio después del siniestro, una juez le condena a dos años de prisión, pero suspende su ingreso con la condición de que no vuelva a delinquir C. DE LA P./SANTANDER
ACCIDENTE MORTAL. El vehículo siniestro quedó hecho un amasijo de hierros. / DM Mil euros, cuatro vidas Más noticias de Sucesos y Tribunales (EDICIÓN IMPRESA) El conductor que en julio de 2003 provocó con su conducta temeraria la muerte de cuatro jóvenes, de edades comprendidas entre 18 y 21 años, en uno de los accidentes de tráfico más trágicos ocurridos en Santander no irá a la cárcel, que ni siquiera ha pisado.
Casi dos años y medio después del siniestro, un juez ha condenado al conductor a la pena de dos años de prisión, cuyo cumplimiento suspende con la condición de que no vuelva a delinquir. Eso sí, no podrá volver a coger un vehículo en los próximos seis años. La sentencia es firme y ha sido dictada de conformidad con el inculpado, que aceptó los cargos sin oposición.
La resolución judicial, dictada por el Juzgado de lo Penal número 3, declara probado que el conductor, que había obtenido el permiso de circulación seis meses antes, circulaba como el viento por una vía limitada a 50 kilómetros por hora, la calle Eduardo García del Río, de Santander. Y la expresión no es una metáfora, ya que se comprobó que en el momento del accidente iba a una velocidad de entre 150 y 200 kilómetros por hora.
Por si esta circunstancia no fuera lo suficientemente grave, José Ramón J. S., que tenía 27 años cuando ocurrió el accidente, tenía sus facultades mermadas porque había bebido alcohol (la prueba en sangre arrojó un resultado de 0,35 gramos de alcohol en sangre) e ingerido sustancias estupefacientes, en concreto, hachís. A estas negligencias se sumó que la calzada por la que circulaba estaba mojada, lo que incrementó el riesgo.
Con estos mimbres (conductor novel, exceso de velocidad, ingesta de alcohol y drogas, calzada mojada), el accidente fue una consecuencia anunciada.
Vidas rotas
Eran las ocho y cuarto de la tarde del día 20 de julio de 2003. José Ramón enfiló la calle Eduardo García del Río y se salió de la vía cruzando el carril contrario. Después derrapó durante más de 40 metros hasta que colisionó contra un camión estacionado a la entrada de una de las naves de la antigua cooperativa Alcosant. La fuerza del impacto lanzó el vehículo contra la pared del edificio, que quedó empotrado. La muerte de los cuatro ocupantes que acompañaban al acusado en el turismo murieron en el instante. El conductor fue trasladado al Hospital Valdecilla en estado muy grave. El golpe fue tan brutal que para liberar a las víctimas, los bomberos tuvieron que cortar el techo y puerta derecha del coche, que había quedado hecho un amasijo de hierros.
Dos de las víctimas eran hermanas gemelas y tenía 19 años. Los otros dos tenía 20 y 21 años.
La compañía del asegurado indemnizó a los herederos de lo fallecidos, pero el juicio penal no se celebró hasta el pasado mes de diciembre. El acusado aceptó los cargos imputados por el Ministerio Fiscal y las acusaciones particulares, que le acusaron de un delito contra la seguridad del tráfico por el que pidieron la pena de dos años de prisión, así como la retirada del carnet de conducir durante seis años. En la sentencia, la magistrada Paz Aldecoa suspende por el plazo de dos años la ejecución de la pena con la condición de que no vuelva a delinquir.
La pena máxima que prevé el Código Penal para delitos contra la seguridad del tráfico es de cuatro años de cárcel y diez de privación del permiso de conducir. Esta pensada para quien conduzca «con temeridad manifiesta» y ponga en peligro la vida de las personas, pero además se requiere que lo haga «con consciente desprecio por la vida de los demás».
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