Usuario - - Acceso de Usuarios
Miércoles - 08.Febrero.2012

Inicio
Quienes somos
Nuestra Misión
Delegaciones
Actividades
Atención On Line
Reivindicaciones
Testimonios
Medios de comunicación
Internacional
Videos. Reportajes
Foro de debate
Publicaciones
Documentación
Asóciate
Sugerencias
Entidades colaboradoras
Novedades
Imagen 120
Cochecivico
Imagen carta
facbook - izq

Si eres usuario podras participar en nuestro FORO y recibir información.
Registrate Gratis
Usuario / e-mail(*)
Contraseña
(*)Se usa el email como nombre de usuario
¿Ha olvidado la contraseña?
Categoría Foro de debate
Foro Stop Accidentes

Respuestas / pág. 3 Respuestas 1 pág.
28.08.2010 - 03:18# 1
juanmanuel

Fecha de ingreso: 12.08.2010
Ubicación:
Mensajes: 4
ACCIDENTES DE TRÁFICO : Nuestro más profundo sentimiento de culpa

Después de haber pasado y superado la etapa de incredulidad y perplejidad que supone ver como una cuestión como esta, de los accidentes de tráfico, un asunto tan grave que se ha instalado en nuestra sociedad, casi con total impunidad y aceptación, y que aun hoy, se perpetúa de esta forma tan insólita, precisamente cuando se disponen de todos lo medios al alcance para erradicar este problema de raíz, y que a pesar de disponer, hace tiempo, de todos los medios tecnológicos y de sistemas, y siendo estos de fácil aplicación, me parece insólito que nadie vea y haga hincapié en este asunto desde su perspectiva mas real y lógica. Tengo la impresión, como si la sociedad estuviera obnubilada, fascinada por una fuerza mayor que impida ver lo natural, lo lógico y razonable, lo sencillo, lo evidente. Y que esto ocurra en una cuestión tan grave, que hoy por hoy es la mayor causa de muerte y de vidas truncadas entre nuestros jóvenes, me parece imposible de asumir. Creedme que tamaño disparate y cortedad de miras, en una sociedad que ha alcanzado tantos avances sociales en todos ámbitos de su desarrollo, me parece de lo más increíble. ¿Qué ocurre para que esto se perpetúe con total impunidad? ¿Que le ocurre a la gente para que esto se acepte así contra toda lógica, ¿Y por qué, quienes tienen en sus manos la solución, campean con toda impunidad y eludiendo toda responsabilidad, sin que nadie lo advierta? ¿Por qué algo tan grave y a su vez tan sencillo de solucionar, se perpetua de esta forma? ¿Como una sociedad avanzada como la nuestra tiene a tanta gente condenada a muerte violenta, y en la desolación y el dolor a miles de familias, todos los años, sin hacerse un mínimo esfuerzo en la dirección razonable y lógica, y con tanta oposición y desgana? ¿Donde está LA CAUSA de tamaño disparate y sinrazón? Esta pregunta me ha venido martilleado una y otra vez a lo largo del tiempo, haciéndose necesario así una mínima y razonable explicación que le de sentido a todo esto, y no verlo como monumental disparate, y poder aceptar mínimamente esta colosal desgracia.

 

Fijaros en la abismal desproporción cuando señalamos las responsabilidades de quienes tienen que ver directamente con la consecución y en los resultados de un accidente. Las dos partes actoras: Quien provoca directamente el accidente, y, a quien otorgamos nuestra confianza y dinero para que nos evite o atenué la gravedad del accidente. Tan importante es corregir la actitud en su ámbito de responsabilidad del primero, como la actitud en su ámbito de responsabilidades del segundo. En esa dualidad, ambas responsabilidades son idénticas y a partes iguales. Pero en realidad no es así. La dejación en la responsabilidad en ambos casos debería ser señalada y en su caso reprendida en igual medida, con la misma vara de medir, pero fijaros que se da justo en proporción contraria y hasta extremos inauditos, en abismal diferencia:

Cuando un conductor decide incrementar su riesgo en la conducción por encima de los ya propios de la condición humana predispuesta al error, o de posibles fallos mecánicos, mal diseño o estado de la vía, etc, , (pues conducir siempre entraña un riego, que se intenta minimizar con unas normas y comportamientos cada vez mas exigentes, pero que no se podrá erradicar en tanto no se apliquen todas las medidas y medios tecnológico al alcance) ese riesgo que añade imprudentemente el conductor, en primer lugar lo asume para si mismo, y consecuencia de hacerlo en un medio público implica también a los demás. Así, si por ejemplo, un conductor decide rebasar los limites de velocidad adecuada o aconsejables, o conducir en condiciones psicofisicas no apropiadas, incrementa ese riesgo, pero ese riesgo añadido que asume, no deja de ser una probabilidad sobre las ya existentes, en que pueda traducirse, o no, en accidente, y lógicamente, cuanto mayor es la velocidad o sus condiciones psicofísicas mas mermadas, ese riesgo lo aumenta y las probabilidad de accidente es mayor, pero fijaros que siempre sera una probabilidad, que estadísticamente, generalmente, es en pequeño porcentaje, y nunca, nunca, salvo actitud suicida, es una certeza. Sin embargo, aquel en quien depositamos nuestra confianza y nuestro dinero para que nos proteja de esas irresponsabilidades, o de los errores propios de la conducción, o cualquier riesgo físico de nuestras carreteras, y teniendo los medios para aplicarlos no lo hace, resulta que matemáticamente, estadísticamente, se traduce en una certeza, en mayor o menor medida en función de la gravedad de su desatención o irresponsabilidad, pero siempre es una certeza que se traduce invariablemente, cada cierto tiempo, ciclicamente, con toda seguridad, en un determinado número de heridos y muertos en nuestras carreteras, y daños a nuestra económica, incluso por encima de los recursos que se hacen necesario para evitarlos.

 

Fijaros que el grado de irresponsabilidades que concurren en la causa de un mismo accidente son incomparables. En un caso para el conductor irresponsable, su acción es una probabilidad, generalmente mínima, pero para el responsable de nuestra seguridad, la desatención en sus funciones y responsabilidades, es un condena firme y segura para muchas personas. Sin embargo nuestra cortedad de miras nos lleva a perseguir y culpar sistemáticamente solo a quien desencadena el accidente, y no a todos los responsables que incurren en la responsabilidad real de que el accidente se llegue a producir, de que esa negligencia o error del conductor 'resulte' en accidente.

 

En un mundo que la mentira y la injusticia es norma,  todavía quiero creer que detrás de esta monumental sinrazón que son  los accidentes de tráfico, hay una solidad realidad, y de que esto necesariamente tiene que tener una explicación, y que cosa tan tremenda no puede quedarse como algo rematadamente desproporcionado, injusto y absurdo, y esta necesidad me lleva a buscar sus razones y causas en otras dimensiones de la Razón y el Ser, en aspectos, que quizás trascienda lo que podamos o debamos entender como razonable o “justo” aquí, en este mundo, aunque tampoco se trata de indagar en filosofías transcendentales o complejas conductas humanas. En realidad el problema está íntimamente ligado a lo que somos, a nuestra más evidente y natural forma de ser. Y efectivamente, no hay nada que buscar fuera, ni lejos, ni en altas instancias, ni en trascendentes o intricadas psicologías humanas…., sino en nuestra natural y sencilla forma de ser.

 

En mi anterior articulo observareis que señalo a la casta política como responsable de este problema, prácticamente en su totalidad. Y ciertamente en sus manos esta resolver esto, cosa que se conseguiría tan solo con una actitud consecuente y responsable, pues no se trata de tener la habilidad o capacidad de idear o crear los mecanismos necesarios para que esto sea solucionado (que sería lo suyo desde luego, pues por eso se presentan como los mas listos, y se eligen como los mas listos entre los listos) sino simplemente de aplicar los medios que están ya a disposición, en funcionamiento, de probada eficacia y asequibles a nuestra economía. ¿Entonces por que esa impunidad en esa gestión irresponsable, tan gravemente irresponsable? A que se debe esa obnubilación por parte de la sociedad para no pedir cuentas, en su justa medida, y dejar que se creen tan abismales valoración, de total impunidad por una de las partes, en las diferentes responsabilidades que incurren en la materialización de un accidente? Pues sencillamente por que la causa de los accidentes no está en esa actitud irresponsable de nuestros dirigente. Ellos son responsables, si, de sus actos e intenciones, de los que ciertamente deberían rendir cuenta ante la justicia y de los que tarde o temprano tendrán que rendir cuentas ante sus propias conciencias, pero no son la causa de los accidente de tráfico, o de las desgracias que nos acosan socialmente por sus irresponsabilidades o deshonestas intenciones. En realidad en ellos, en la inmensa mayoría, no hay una condición ruin en la que conscientemente se alineen, sino simplemente son unos aprovechados de la ignorancia y debilidades de la gente, y así utilizan todas las tretas posible para satisfacer sus deseos egoístas, individualistas, que en casos se ve (desgraciadamente) como un valor social. Y no siendo conscientes de la verdadera repercusión de sus propósitos egoístas, solo andan el camino mas fácil para mantenerse en el poder, cuando así se les aprieta por intereses sectoriales, de sus propios grupos, u otros grupos de presión que más les puedan acosar o exigir. Normalmente desarrollando políticas contrarias a los intereses generales y que luego tienen que parchear maquillando los graves problemas sociales que ocasionan estas políticas de concesiones y traición a los ideales que propugnan y por los que son elegidos, con intrincados e imposibles malabarismo de sofisticadas “ingenierías” , y nunca solucionando los sencillos problemas globales de fondo, y en modo alguno, si estos no dan resultado inmediato donde se vea claramente sus protagonismos, o contenten a los grupos de presión a los que se deben. Pero en realidad esa condición sin rumbo fijo y firmeza de verdadero y honesto liderazgo social, y de no tener un ideal debidamente fundamentado de lo que es el bien social, al margen de satisfacer el deseo inmediato y egoísta de la gente, los hace 'victimas de nosotros mismos', ya que las causa de nuestros problemas, está en nosotros, no en esa ruin gestión. En realidad somos nosotros, la sociedad en general, quienes alimentamos y procuramos que la gente con aspiraciones políticas, no honestas, no sensibles a nuestros problemas y necesidades básicas, estén ahí. Lo políticos son simplemente unos aprovechados de esa condición social, de esa energía que entre todos sumamos y que ellos manejan para sus intereses. Por eso, que la causa que hayan accidentes de tráfico ( y otros tipos de desgracias, problemas, rivalidades y conflictos sociales) está solo y exclusivamente en nosotros. En cada uno de nosotros. Ellos solo son nuestro mas fiel reflejo de nuestra irresponsabilidad social latente en cada uno de nosotros, de nuestro individualismo, de nuestra indiferencia a las necesidades de conjunto, de nuestra falta de consciencia de grupo.

 

Dicho esto, podría hacer referencia también al bagaje kármico con que venimos a este mundo, para entender con mas elementos de juicio la 'causa' de los accidentes, (también para todo tipo de accidentes y desgracias que nos acosan) pero esto quizás haya mucho gente que no lo entienda, o no comparta, o en el peor de los casos lo malinterprete, pero la cosa en realidad, como decía, es mucho más sencilla y directa, pues está perfectamente al alcance de nuestra percepción, si sabemos buscar con suficiente humildad las razones por las que nos ocurren las cosas. Pues es tan directa y evidente como encontrarla en nosotros mismos (por eso la necesidad de humildad). Pensareis que si encontramos la causa de nuestras aflicciones en nosotros y así, 'sintiéndonos culpables' de lo que ocurre a nuestro alrededor, podremos solucionar rápidamente el problema. Pues no, eso solo lo agravaría, ya que precisamente la razón de los accidentes, su causa, es el sentimiento de culpa que late en nosotros y que fuertemente enraizado en nuestro ser, viene acompañándonos durante eones Si, he dicho bien, la causa de los accidente de tráfico están fundamentalmente originada en nuestros sentimientos de culpa. De manera que sería bueno hacernos preguntas en ese sentido, como por ejemplo, por que nos sentimos culpables de lo que somos, en favor de lo que no somos, reprimiendo lo que surge espontaneo de nuestro interior, lo natural, nuestra realidad, en favor de los convencionalismos y apariencias externas, lo que no es real.

 

La facilidad de reunir razones, de indignación, rabia, resentimientos u odio (no importa el término, es todo la misma energía, solo con diferentes grado) para acusar a los demás de nuestras desgracias, es la medida con la que nos rechazamos, y esa dualidad retroalimenta más y más nuestro más profundo sentimiento de culpa, es como el que tiene un vicio pernicioso del que trata de salir, y aparentemente cuando cree que lo tiene vencido, en esa misma medida que forma parte de su condición, de su memoria genética, es critico acusador con los que presentan una condición similar incluso llegan a odiar esa condición vista fuera. Liberarse de esa condición no es oponerse hasta eliminar el contrario, esa condición (recordar la máxima espiritual de que 'lo que resistes, persiste') sino salirse de esa dualidad, salir de esa lucha que se retroalimenta en espiral sin fin, cuando es solo condición única de debilidad e inconsciencia, y en este caso como profundo sentimiento de culpa, de los cuales los demás, visto en este mundo dual, solo son nuestro espejo. Cuando perdonamos de verdad, de corazón, en lo profundo, no es por que se olvide el problema, el daño que se nos ha hecho, y se anule todo sentimiento de odio o indignación, sino por que descubrimos aun en el 'olvido de las vidas' 'Quien' puso en marcha esa energía, esa desgracia, ese dolor, y transcendemos así los condicionamientos material, descubriendo que en realidad no hay nada ni nadie a quien perdonar. Perdonamos a aquel que circunstancialmente ha sido vehículo, correa de transmisión de nuestra desgracia (no causa), no por que olvidemos o contengamos nuestra indignación, sino por que dejamos de verlo como nuestro reflejo, 'todo somos nosotros', y en esa misma medida y por añadidura nos estamos perdonado a nosotros mismos, transcendiendo este endemoniado (nunca mejor dicho) mundo de culpables y acusadores, y abriendo a su vez ilimitados horizontes de comprensión y tolerancia, así como un profundo sentimiento de identidad (llamemosle amor, si se quiere) y cohesión, de coexistencia como una sola cosa y lo mismo con nuestro entorno natural, universal, y, abriéndose esperanzadoras oportunidades de soluciones definitivas a problemas enquistados en nuestra memoria ancestral.

 

Los accidente de trafico existen por la única razón que no sabemos, o no queremos, o no nos dejamos perdonar con la suficiente y necesaria humildad a nosotros mismo, y poder transcender así nuestros sentimientos de culpa, a pesar de disponer de este excepcional medio, en su más fiel reflejo físico, que somos los demás. Y os digo, que por más medios tecnológicos que se puedan disponer, por más voluntad política que haya en aplicarlos en correcta gestión para solventar este problema, los accidente de tráfico (o cualquier otro tipo de “accidentes”) nunca nos serán perdonados sino sabemos perdonarnos a nosotros mismos y liberarnos de este sentimiento de culpa que desde la noche de los tiempos tiene atrapado a nuestro Ser.


30.12.2010 - 12:32# 2
AngelinaB

Fecha de ingreso: 26.12.2010
Ubicación: Barcelona España
Mensajes: 3
Re: ACCIDENTES DE TRÁFICO : Nuestro más profundo sentimiento de culpa

Por tu largo comentario veo que te pones en el lugar del "culpable" de un accidente pero también ves a los otros culpables. Supongamos, digo solo supangamos que tu hubieras cometido un accidente, creo que primer lugar deberías  aceptar tu culpa, solo la tuya claro está si existe homicidio por imprudencia y debieras ir a la carcel piensa que poco perderías tu en la vida comparado con el otro que habria perdido toda la vida. Pero al menos se habria hecho justicia que para las víctimas y familiares es lo único que les queda. Si tu fueras el culpable creo que deberías de aceptar que en la carretera se cometen muchos delitos, que la mayoría de las tragedias van precedidas de delitos y coincidencias.En segundo lugar si te doy la razón el gobierno y los gobiernos autónomos tienen también la culpa de que se produzcan accidentes o de que las consecuencias del mismo sean mas trágicas. Creo que si tu hubieras cometido un accidentes lo que deberías de hacer es no callar explicar a todos el error que cometiste para intentar evitar que otros no lo cometan y luchar a traves de asociaciones para intentar que los gobiernos hagan calles y carreteras seguras.

Un saludo.


22.02.2011 - 06:29# 3
juanmanuel

Fecha de ingreso: 12.08.2010
Ubicación:
Mensajes: 4
Re: ACCIDENTES DE TRÁFICO : Nuestro más profundo sentimiento de culpa

Hola Angelina,  perdona mi demora, pero es que entro de tarde en tarde en esta página, y no se si tiene la opción de que te avisen al correo con los nuevos comentarios.

Quiero aclarar que no exculpo en modo alguno la responsabilidad directa de quienes actúan en un accidente: el conductor. Pero en la seguridad de nuestras carreteras no solo está la responsabilidad de quien conduce en ese momento, sino de un abanico de sectores que directa o indirectamente confluyen en esta actividad y que en mayor o menor medida tienen parte de la corresponsabilidad del accidente : Fabricantes de automóviles, constructores de la red viaria, encargados de su mantenimiento, centros de enseñanza, control sanitario, vigilancia, protección, seguridad, etc.. Si aludo al estado como máximo responsable, es por que es precisamente quien tiene que regular, coordinar que todos los sectores o partes responsables que confluyen en el accidente actúen con la suficiente responsabilidad y determinación para que esto no ocurra, y en ese sentido el gobierno deja mucho que desear, especialmente en las medidas de control y seguridad preventiva en su ámbito de actuación y que no asume en las actuaciones claves. Cegado especialmente y dando prioridad a medidas represivas que no demuestra suficiente eficacia. Es más, responde a un sistema que por su propia naturaleza es imposible erradicar los accidente de trafico, por cuanto la propia exigencia de esta medidas requiere que existan accidentes de trafico para justificarla. Es decir: la sociedad acepta un sistema represivo cada vez mas duro, en tanto se den circunstancias de una gravedad tal que lo justifique. Llevar estas medidas a un extremando limite represivo que no compensara el daño que se sufre en nuestras carreteras (en probabilidad de riesgo que nos pueda afectar) hace no seria admitido por la sociedad. En el balance que hizo el ministro del interior sobre el 2010, para justificar el menor descenso de accidentes respecto al ejercicio anterior, lo comparó a la dieta que lleva un persona para adelgazar, diciendo que los primero kilos se pierden con cierta facilidad, pero que los demás cuestan más. Pero como eso significa admitir que llegado a un determinado equilibrio sería prácticamente imposible reducir más accidentes, luego se desdecía diciendo que en cualquier caso se continuaría en la misma linea de descenso. En realidad puso el ejemplo perfecto de los que es el sistema represivo, pues llegado a un determinado equilibrio en el peso, entre la brutalidad que supondría la represión, y la brutalidad de los accidentes de nuestras carreteras, un mayor agresión social no sería aceptada. Es decir: que llegado ese punto de equilibro no se puede en modo alguno disminuir el número de accidentes por este método, hay necesariamente que cambiar de método si queremos esa progresión en la disminución, y si el método represivo, por su propia naturaleza no puede llevar a cero los accidente en nuestras carreteras, entonces, ¿por qué se insiste y se dedica prioritariamente tanto esfuerzo a un sistema represivo que sabemos no tiene viabilidad ?

Dices: -'Pero al menos se habría hecho justicia que para las víctimas y familiares es lo único que les queda'- Yo creo que a los seres queridos de las victima les queda también la posibilidad de exigir medidas preventivas para que estos accidentes no ocurran más. La Justicia aunque tenga una aspecto preventivo con el castigo, por ser aleccionador también para los demás, es como consecuencia menor, pues en realidad centra todo su esfuerzo en castigar una determina conducta, no en prevenirla. La verdadera justicia social sería actuar preventivamente para que eso no llegue a ocurrir, es como en medicina, intervenir una enfermedad al final, cuando ya se ha declarado, es mucho más costoso y mucho mas agresivo para el sistema, y el resultado es mucho menor que si se toman las debidas medidas preventivas que es donde se pueden erradicar los males, y la Justicia es como la cirugía en medicina, tiene necesariamente que haberse declaro el daño para que actúe. Por eso en el supuesto de que tuviese la perdida de un ser querido, mis esfuerzos serian en procurar que eso no le ocurriera a los demás. Ya que a mi ser querido no lo puedo recuperar, este problema me sensibilizaría y me identificaría con quienes puedan pasar por esta misma situación y así poner medidas, y no solo en la linea de formar y concienciar mejor a los conductores, sino también en la linea que antes he apuntado, de responsabilizar debidamente a todas las partes implicadas y que actuasen con todos los medios preventivos a su alcance, es cosa que no se hace, y es como se podría reducir a cero los accidentes. No solo persiguiendo, ajusticiando y descargando todo el peso de la ley sobre el conductor, además, a mí no me serviría ver sufrir quien quiera que sea que me haya hecho daño, tanto voluntaria como involuntariamente, como por dejación de sus responsabilidades, no compensaría en nada mi dolor, ese dolor solo seria compensado, esa sensibilidad a ese dolor en los demás, solo levantaría mi mirada de esperanza, viendo que eso no le va a ocurrir a nadie, nunca más.



Calendario
 
L
M
X
J
V
S
D
 
 
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29

Mapa web
Contacto
Novedades

Sede central
C/ Clara del Rey, 32 - 1ºB
28002 Madrid
Tlf/Fax: +34 91 416 55 65

v01.99:0.10
GestionMax