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PERDÍ a uno de mis mejores amigos en una curva y siempre pensé que todos éramos responsables. Hacemos de la velocidad una cultura y así nos va. Un fin de semana tras otro sumamos muertes. La carretera es una trampa mortal. Las cunetas son cementerios con cruces. Los coches corren demasiado. Nos meten la fórmula uno por los ojos. Parece que lo bueno es llegar cuanto antes. Hacer las cosas en seguida. La pausa parece un delito. Ir despacio, una enfermedad. El vértigo, a este ritmo de demonios, terminará por ser virtud. Los coches son féretros para los jóvenes. Y todos miramos hacia otro lado. Hasta que nos toca. Hubo un tiempo en el que la paciencia se premiaba. Y de sabios era la reflexión. Hacer las cosas en tiempo y forma, decían los mayores. O la sociedad cambia o la guerra del tráfico nos derrotará. ¿Para qué correr si sólo se llega antes a la muerte? ¿Por qué morirse en el primer capítulo? La calma no es una lepra. A Miguel Angel le llevó veinte años pintar la Capilla Sixtina. ¿Ganar media hora y perder toda una vida?: no. LA VOZ DE GALICIA TODOS SOMOS RESPONSABLES (CESAR CASAL) DESCARGAR PDF
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